lunes, 30 de octubre de 2017

MIGUEL HERNÁNDEZ: El mito y el hombre


            Fue un 30 de octubre del año 1910. En una casa humilde de Orihuela, en el seno de una familia donde ya había varios hermanos, nació un niño. Ocurrió como solían ocurrir las cosas en aquellos tiempos: como todos sus hermanos, el niño nació en la casa. Los hospitales, las salas maternales, fueron un invento posterior, y aún más en los pueblos. Al niño le llamaron Miguel y, según contó él más adelante, no llego –como se suele decir- con un pan bajo el brazo, sino con tres heridas: la del amor, la de la muerte y la de la vida. Tal vez el padre pensara que un varón más en la familia era una buena cosa para compartir el trabajo, cuando tuviera edad para ello. Pero el buen hombre se equivocó, y es de suponer que lo pasaría muy mal viendo al hijo aficionarse a los libros cuando lo que les daba de comer era el pastoreo. Miguel, sin duda, también debió sufrir lo suyo. Desobedecer al padre no era una opción, y fue pastor. Pero no por eso dejó de soñar y de luchar por sus sueños.
            Para las personas que, como yo, carecemos de una información fehaciente, se nos hace muy difícil imaginar cómo pudo ser la niñez y la adolescencia de Miguel en el ambiente familiar, en su día a día. Es muy fácil acogerse a las cosas que dicen de él sus biógrafos y creerlas sin más: que si estudió en la escuela del Ave María, versión para pobres del colegio de Santo Domingo de la Compañía de Jesús; que si alimentó su precoz ser de poeta con los libros que le suministraba el canónigo D. Luis Almarcha, que si los colores de la huerta le inspiraron para escribir… Con datos como estos puede cada cual forjarse una imagen más o menos real, nutrirla con detalles propios y darle vida al mito. Pero, ¿en este mito que cada uno imaginamos, cuánto hay de la esencia “real” de Miguel Hernández? De lo que realmente pensaba, de cómo encausaba sus pensamientos, de lo que soñaba despierto y dormido.
            A veces pienso que nos acogemos al mito –es lo más cómodo- y desconocemos al ser. Así podemos hablar de aficiones literarias, de pastoreos bucólicos, de escrituras en la sierra o en la huerta, mientras las cabras destrozaban el habar de un enfurecido huertano. Es tan fácil esto… y es tan bonito… Pero entre tanta literatura, ¿dónde queda el pensamiento de Miguel Hernández? ¿Cómo fue posible el milagro de que la poesía germinara en un terreno tan poco propicio? Porque una vez nacida, con los cuidados que los biógrafos apuntan, se la pudo ayudar a crecer. Pero, ¿cómo y quién la sembró? Esto es para mí una incógnita que no consigo descifrar. Tal vez todo está en los libros y el problema es mío por no haberlos leído. Tendré que aplicarme en ello.

            En fin, hoy, 30 de octubre de 2017, al cumplirse el 107 aniversario del nacimiento de Miguel Hernández, he querido dejar un poco de lado sus poemas, que por suerte ya todo el mundo conoce y admira, para centrar mi pensamiento en los años de niñez y adolescencia en que se creó el germen del fututo poeta. Y mi escaso talento no ha sido capaz de desvelar el misterio. Porque la vida nace y muere con cada uno. Y estoy seguro que, después de 107 años, poco podrá decirse ya que no se haya dicho del mito, aunque, en mi opinión, creo que se ha dicho muy poco del hombre. Son esos detalles ocultos que nacieron y crecieron con él y que con él murieron. Porque nadie sabe más de una persona que ella misma, y sus secretos más íntimos mueren al cerrarse para siempre su ciclo vital.

martes, 28 de marzo de 2017

MIGUEL HERNÁNDEZ: 75 años de su muerte

























Estamos acostumbrados a las celebraciones: buenas o malas, da igual. El caso es celebrar. El de hoy es uno de esos días: 28 de marzo. Día en que murió el poeta Miguel Hernández.
            Los políticos, en todos sus estamentos (cultural, económico, turístico) decidieron señalar este año –al cumplirse en él el 75 aniversario de la muerte del poeta- como Año de Miguel Hernández, volcándose todos los entes en la organización de actos para celebrar el evento. El evento: ¿la muerte? Cualquier excusa es buena si la cifra es redonda, y el 75 parece que lo es.
            Quienes, haciendo un loable ejercicio de voluntad hayan conseguido leer hasta aquí, ya estarán pensando que también cualquier excusa es buena para criticar, y no les faltará la razón. El caso es que estoy dolido con la vida que le dieron al poeta. Y también con la muerte que le dieron. Y con el silencio a que lo quisieron castigar, primero a él (objetivo cumplido), y luego a su obra (objetivo imposible de conseguir). Y aunque todo ha evolucionado –también las ideologías- pienso yo que mucho de lo que hay sigue siendo lo mismo (hay cosas que no cambian). Y que en medio de gente de buena voluntad, que lucha por reivindicar la presencia del poeta en nuestra sociedad, se han colado otros que, sin importarles un bledo el poeta, buscan el rédito político: la implantación del circo para atraer turistas. Es lo que hay, o así lo veo yo.
            En cualquier caso, y a pesar de todo lo dicho, sea bienvenida esta celebración. Quiérase o no, de ella siempre se podrán extraer fragmentos positivos. La poesía, aun asociada a la muerte, sigue siendo poesía. Y el poeta –Miguel Hernández- como absoluto protagonista, continuará cimentando su inmortalidad. Inmortalidad ganada a pulso con cada suspiro hecho poesía, con cada verso hecho vida.
            Recordémosle así: cada día. Desde que nació poeta y nos nutrió con su cálido aliento. ¿El 75 aniversario?: bien está. Pero también el 76, el 77 i todos los que cada uno consigamos alcanzar. Todos igual de importantes, igual de redondos. Todos, como sus versos, igual de bellos.

SONETO FINAL

            Por desplumar arcángeles graciales,
            la nevada lilial de esbeltos dientes
            es condenada la llanto de las fuentes
            y al desconsuelo de los manantiales.

            Por difundir su alma en los metales,
            para dar el fuego al hierro sus orientes,
            al dolor de los yunques inclementes
            lo arrastran los herreros torrenciales.

            Al doloroso trato de la espina,
            al fatal desaliento de la rosa
            y a la acción corrosiva de la muerte

            arrojado me veo, y tanta ruina
            no es por otra desgracia ni por otra cosa
            que por quererte y sólo por quererte.

jueves, 29 de diciembre de 2016

¡ADIOS, 2016! ¡HOLA, 2017!


            Hoy, 29 de diciembre, estamos a muy pocos días de decirle adiós a 2016 y ¡hola! a 2017. A veces no es fácil resumir qué ha significado el paso de un año en nuestras vidas, ni qué esperamos –o soñamos- para el próximo año. Generalmente, al hacer un resumen, acostumbramos a poner en valor los puntos negros. Es fácil ser pesimistas. O todo lo contrario: destacamos todo aquello más positivo que nos ha sucedido; en ese caso somos triunfalistas. El blanco y el negro. La luz y la obscuridad. Renunciamos en ese momento a toda una gama de grises que son, sin duda, aquellas cosas pequeñas que dan salsa a la vida, las más numerosas, las que ocupan más espacio. ¿Qué lugar ha ocupado CAMINOS en nuestra vida, en este año que termina?
            Es cierto que cada uno de nosotros tiene su propio guión: situación personal, salud, familia… Colocar a nuestra Asociación, dándole un papel en ese guión no es fácil. En ocasiones seguramente habrá supuesto una carga. Otras veces habrá servido para dejar aparcados otra serie de problemas, centrándonos en aquello que nos gusta: la poesía. En este ambiente de inconcreción, le han ocurrido muchas cosas a CAMINOS en este año que termina: lo iniciamos con un Taller de Teatro, sin dejar de representar, hasta el mes de marzo, el Recital MEDITERRÁNEO (tres recitales en distintos pueblos). Poco a poco el Taller se fue transformando para empezar a darle cuerpo a un nuevo guión: LA TRIBU DEL 27, que empezamos a representar después del verano con cuatro recitales. En noviembre celebramos el DIA DE MIGUEL HERNÁNDEZ, y cerramos diciembre con dos nuevas representaciones de MEDITERRANEO. En total, diez recitales. A esto hemos de sumarle 35 jornadas formativas de ensayo y taller. Redacción, maquetación e impresión de nuestra Revista CAMINOS. Redacción, maquetación e impresión de programas y carteles para los recitales. Mantenimiento y puesta al día de nuestra página web. Algunos escritos en este blog… Aunque no acostumbremos a darle la importancia que merece, a pesar de ser muy importante en la preparación de los recitales, de un modo tal vez demasiado discreto, han asumido un protagonismo que era muy necesario los técnicos de CAMINOS. Ellos visitan cada sala antes del recital y dan soluciones para que los actores se luzcan y gane enteros el colectivo. Para ellos, muy especialmente, mi agradecimiento. Y de entre los técnicos, independientemente de su modo de ejercer, un recuerdo muy especial al que nos dejó: Antonio García. Por encima de todo, un amigo irreemplazable.
            Ha supuesto también este año la nueva experiencia de trabajar con un director profesional. Ojalá encontremos los medios necesarios para poder seguir contando con él. Creo que aprendemos no sólo argumentos actorales. También humanos, de convivencia, de asumir nuestro papel dentro y fuera de este grupo.
            En fin, estas cosas que han llenado una parte de nuestras vidas en este año, ¿son pequeñas o grandes cosas? Tal vez sea esa inmensa gama de grises sin la que no es posible dar un correcto sentido a la vida. Pero estoy seguro que, de alguna manera, nos han hecho crecer… y caminar. Sin lugar a dudas hemos aportado nuestro humilde grano de arena para ofrecer a la sociedad algo tan simple como esto: CULTURA. El resultado ya lo sabemos. La cultura no es mayoritaria, no siempre gusta. Pero sin ella no se puede vivir. El mundo perdería un rasgo fundamental. He ahí la importancia de nuestra humilde acción. Y a pesar de vernos solos muchas veces, llenando las salas con nuestra propia presencia, sería importante el no desmayar, el ser conscientes de nuestra labor, el mejorarla, pulirla y amarla. Y decirle a 2017: ¡Hola Año Nuevo! Estamos aquí con las mismas ideas, más fuertes aún si cabe, para seguir por ese camino. Como dijo Mario Benedetti, sin rendirnos:

            “No te rindas, por favor, no cedas,
            Aunque el frío queme,
            Aunque el miedo muerda,
            Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
            Aún hay fuego en tu alma,
            Aún hay vida en tus sueños.
            Porque cada día es un comienzo nuevo.
            Porque esta es la hora y el mejor momento.
            Porque no estás solo, porque yo te quiero”.

            Tampoco quiero olvidar, porque es muy necesario que esté presente en nuestro día a día, el impulso que nos propone Joan Manuel Serrat, un hombre de nuestro tiempo, de nuestra edad:

            “Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys
            i encara tinc força,
            i no tinc l’ànima morta
            i em sento bullir la sang”.


            Con este bagaje de amor por la poesía, despedimos 2016 y saludamos la entrada de 2017. Ojalá que el nuevo año siga proponiéndonos argumentos para caminar unidos en un proyecto común que nos hace más libres y más humanos. Así sea.

sábado, 2 de julio de 2016

VERANO

            Ya hace días que llegó el verano, sin embargo parece que esto no es así hasta que julio hace acto de presencia. En Santa Pola se nota doblemente: el sol calienta más y el pueblo va siendo ocupado por los visitantes. La playa ya está llena de parasoles de vistosos colores, la mar se ofrece acogedora a quienes la buscan, y todo cambia en nuestros planteamientos, en nuestro modo de vida. Es verano, tiempo de relax… o no.
            Hoy, a mí me apetecía quedarme en casa, refugiado en mis libros, en mi ordenador, intentando poner en orden mis ideas. Miro hacia la calle, y pienso: qué lástima, me estoy perdiendo un hermoso día de sol. Pero recapacito y me digo: qué suerte. Poder estar con mis cosas, mis poesías… los recitales de mi grupo.
            El pasado jueves, Caminos dio carpetazo al curso. Todo se deja para septiembre. Pero el trabajo está hilvanado y ya hay tres recitales comprometidos. “La tribu del 27” va a suponer uno de los retos más difíciles a que nos hemos enfrentado hasta ahora. Son poesías complejas y, entenderlas, no está al alcance de todos. En su conjunto, sin embargo, hay tal contenido de palabras, de ideas… en definitiva: de poesía de altísima calidad, que para nosotros representa un auténtico privilegio no sólo recitarlas, sino sumergirnos en ellas, conocerlas y seguir aprendiendo.
            JORGE GUILLÉN  nos habla de la vida… y de la muerte. PEDRO SALINAS, como no podía ser de otra manera, nos habla del amor. Con GERARDO DIEGO navegamos el “Río Duero”. Y llegamos hasta VICENTE ALEIXANDRE con quien visitamos las profundidades del alma humana, en esa “Mina” ignota y profunda tan inaccesible como cercana: “Dejadme, sí, dejadme cavar, cavar sin tregua, / cavar hasta ese nido caliente o plumón tibio, / hasta esa carne dulce donde duermen los pájaros, / los amores de un día cuando el sol luce fuera”. Más adelante, LUIS CERNUDA nos muestra otro concepto del amor. Después nos reencontramos con FEDERICO GARCÍA LORCA. Ya hemos estado con él en otras ocasiones. Ahora, junto con “Alma ausente”, nos internamos por las calles nocturnas de Brooklyn en la “Ciudad sin sueño”. Y, así mismo, compartimos los personajes femeninos que tan bien supo definir, con la escena final de “Doña Rosita la soltera”, cuando la rosa de la vida se comienza a deshojar. Siguiendo este itinerario tan apasionante, nos encontramos con DAMASO ALONSO inmerso en un mundo en que los “Monstruos” todo lo devoran. Luego RAFAEL ALBERTI nos habla del mar. ERNESTINA DE CHAMPOURCIN pone la nota femenina con sus poemas de amor, llenos de sensibilidad. Y se cierra el recital con MIGUEL HERNÁNDEZ recordando a Aleixandre y Lorca. Los textos narrativos son de FRANCISCO UMBRAL, y el vídeo de presentación, donde se glosa la extraordinaria labor de las Misiones Pedagógicas, ha estado realizado por nuestro director ANTONIO VICENTE CHINCHILLA.

            Recordar todo esto, aun haciéndolo de un modo tan superficial, ciertamente me emociona. He mencionado los poetas con los que estamos trabajando, y algunas de las poesías escogidas, pero no todas por no alargarme demasiado. Es un recital hermoso, con el que sin duda vamos a crecer. Es un recital por el que merece la pena perderse este día de julio, lleno de sol y de bañistas. Porque también se crece hacia adentro, como crece la mar. ¿Veis qué hermosa es? Hasta las piedras de la cala contribuyen a adornarla. Así es también la poesía: eterna e inmensa como la mar.

sábado, 14 de mayo de 2016

HA MUERTO UN AMIGO, SE HA ROTO UN PAISAJE

            El pasado martes, 10 de mayo de 2016, murió ANTONIO GARCÍA. Y ya nada es igual en la Asociación Cultural Caminos. Como en las ciudades, o en cualquier rincón, da igual si transitado o recóndito, si desaparece un árbol o un edificio o una seña emblemática que lo caracterizara, el paisaje se rompe, como se rompe el alma de quienes añoraran la presencia de lo que ya nunca estará allí. Antonio se fue discretamente, del mismo modo que vivió con nosotros. Y con nosotros estuvo desde el principio, y aun antes. Él nunca recitó ni hizo teatro, ¿qué pintaba, pues, en este grupo? Sin embargo nunca desentonó, y cuando acudíamos a un ensayo, si no estaba, se notaba su ausencia. Nunca dirigió un recital, pero estaba allí, no para brillar deslumbrando a nadie, sino para ayudar tan discretamente que apenas se notaba, pero era hermoso verlo involucrarse, sentirse parte de cada proyecto, ser uno más con quien se podía contar para lo que hiciera falta. Finalmente fue “el técnico”, sin importar demasiado qué hiciera ni cómo lo hiciera. Hay un montón de anécdotas que se podrían contar, pero esto queda en el recuerdo personal de cada uno, para provocarnos al evocarlas una sonrisa de añoranza. Han sido las vivencias en su conjunto lo realmente importante, las emociones que en estos años hemos compartido. Yo sé que él vivió cada recital, cada avatar de esta asociación, como algo propio, quizás con más intensidad que otros que asumíamos un papel actoral. Y me consta porque lo hablé con él, y me siento orgulloso y muy afortunado por haber merecido su amistad y por no tener que buscar ahora palabras huecas para llenar este espacio. No es preciso. Sólo poner el recuerdo real es suficiente.
            En su funeral, en la Basílica de Santa María, intentamos recitar la Elegía, de Miguel Hernández, pero el sacerdote no lo permitió. Da igual –pensamos- pero no es cierto: no da igual. Antonio ya no podría escucharla, es cierto, pero se merecía ese pequeño homenaje que en otras circunstancias seguro que le hubiera entusiasmado y emocionado. Una vez más, topamos con la iglesia. Esta muestra de intransigencia, sin embargo, la dejamos a un lado –no olvidada sino aparcada- para centrarnos en nuestro personal y particular adiós al amigo que nos ha dejado ahora un paisaje incompleto. Nos queda, eso sí, el saber que nunca morirá del todo mientras nosotros vivamos, que siempre habrá en nuestro grupo, un espacio para él. Y le digo hasta luego ahora con unas palabras de Miguel Hernández que estoy seguro que podríamos compartir, y que honestamente nadie puede prohibirme que diga:

“A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero”.

viernes, 26 de junio de 2015

MIGUEL HERNÁNDEZ: ¿LAS CLAVES DE UNA IGNOMINIA?


            Ayer, 25 de junio, en el salón de actos de Radio Elche SER, asistí a una conferencia impartida por Francisco Escudero, Gestor del Legado de Miguel Hernández y –al parecer- artífice del Museo Miguel Hernández-Josefina Manresa que recientemente ha abierto sus puertas en Quesada (Jaén). Asistí a esta conferencia con una opinión relativamente sólida de qué es lo que había ocurrido hace unos años, y que acabó con la salida de Elche, por la puerta de atrás, del Legado del poeta que Josefina Manresa había confiado a las autoridades de esta ciudad. Todo lo que escuché en la conferencia sirvió para corroborar la opinión que yo tenía formada al respecto: hubo un brazo ejecutor que propició el destierro –la nueva condena- de Miguel Hernández. Sin duda, ese brazo ejecutor corresponde al equipo de gobierno del Partido Popular comandado por la, hasta hace unos días, alcaldesa de Elche, Mercedes Alonso y al gestor de Cultura Pablo Ruz. Pero, ¿sólo ellos son los culpables de esta ignominia? Ahí empiezan a surgirme dudas, y es por lo que pongo el título de esta reflexión entre interrogantes.
            Como en el argumento de cualquier obra de teatro, que Miguel Hernández entendería muy bien, en este guión aparecen varios personajes, protagonistas unos y secundarios otros. Hay un triunvirato formado por PSOE, PP, y Familiares del Poeta, que son los protagonistas directos de la trama. Luego hay un coro de secundarios, algunos con más protagonismo que otros pero que, en cualquier caso, se encuentran situados entre el pueblo, que participa en la representación al socaire de las indicaciones de los protagonistas-directores, sin entender a ciencia cierta su papel, dejándose llevar por las opiniones interesadas que les llegan, sin analizarlas en ningún caso, en un estado letárgico que permite ser manejado sin problemas. Qué se negoció en las tres bandas protagonistas, creo que no lo sabremos nunca. En aquellos momentos el PSOE lamía sus heridas después de una derrota electoral. El PP saboreaba las mieles de su triunfo y aprovechó ese momento para sacar, de entre sus más bajos instintos, el de la revancha. ¿Y qué mejor revancha que expulsar de la ciudad cualquier indicio de un poeta “rojo”? Si esto fue así, y parece que así fue, el error es tan grave que habría que pedir responsabilidades a los responsables de él. Porque no fue un error, sino un flagrante atentado contra la cultura y contra toda la ciudad de Elche, que se ha visto privada de la presencia del Legado de un poeta cuya fama no tiene parangón. Miguel Hernández es un genio reconocido ya en todo el mundo, y Elche pudo ser una de sus estaciones, una de sus principales sedes. Algo que ya no tiene remedio.
            Y el tercer actor: la Familia del poeta, ¿qué papel jugó? Ésta es la incógnita que menos clara tengo. Sólo sé lo que ha publicado la prensa. Ayer el Gestor dijo que a la Familia no se le permitió negociar. A la pregunta de si trataron de sacar tajada económica, dijo que “rotundamente no”. Metidos en la vorágine de dos partidos políticos enzarzados en peleas barriobajeras, alejados, uno y otro, de la realidad, ignoro cuál fue el papel de la Familia. En cualquier caso, eso sí, ellos han propiciado la salida de Elche del Legado. Si tenían otras opciones o si jugaban otras cartas no sé si lo llegaremos a saber algún día.
            Ayer, al final de la conferencia, habló el nuevo alcalde de Elche, el socialista Carlos González. Manifestó que estuvo hace unos meses en Quesada, asistiendo al montaje del museo, y que se le saltaron las lágrimas viendo lo que había perdido su ciudad. No pude evitar que me vinieran a la memoria las palabras que dijo la madre al rey moro, cuando perdió Granada: “Llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre”. Carlos González, creo recordar, era Diputado en las Cortes de España. Imagino que algo pudo hacer y no hizo. Le conozco y sé que es buena gente. Tal vez no pudo hacer nada. O tal vez no le dejaron hacer. Ésta es otra incógnita. Pero lo realmente cierto en todo esto, la única conclusión a que se puede llegar sin temor a equivocarse, es que del papel jugado por todos, el resultado ha sido el más vergonzante desahucio producido en esta ciudad, precisamente cuando la palabra desahucio está más de moda. Y nadie, al parecer, hizo nada al respecto. La Cadena SER, que no ha emitido ninguna opinión, que yo sepa, organiza esta conferencia unas semanas después de las elecciones locales, precisamente cuando el PP desaloja la alcaldía de Elche. ¿Qué quieren que les diga? Me parece algo más que una casualidad. El Gestor Cultural, Francisco Escudero, según la prensa de hoy mismo, dicen que suena como nuevo Coordinador de Cultura en el Ayuntamiento de Elche. Otra casualidad. ¿Y las demás entidades que tampoco dijeron nada en su día? Siempre me ha dolido el silencio de la Universidad Miguel Hernández, no lo puedo remediar. Ahora hay otras entidades que se rasgan las vestiduras, y ponen dinero, para salvar a un icono de la ciudad: el Elche C.F., pero, claro, esa es otra historia.

            El menos perjudicado en esta trama, sin duda, ha sido el poeta. Su nombre se ha visto reforzado. Lo han recibido allí donde lo estiman y cuidan. El peso de la ignominia contra él tramada, las consecuencias del pecado, recaen sobre el pecador, a fin de cuentas la ciudad de Elche. Y esto ya no tiene remedio. Nos queda, como a Carlos González, la vergonzante opción de llorar la pérdida que no hemos sabido defender. A falta de coraje, lágrimas.

lunes, 23 de marzo de 2015

EL PASTOR Y LOS OLIVOS

 ¡Qué abismo entre el olivo
 y el hombre se descubre!
 (Miguel Hernández. Canción Primera)

            Nació pastor. ¿Nació poeta? Tal vez ambas cosas, si es que, cuando nacemos, lo hacemos con un certificado de aptitudes. En cualquier caso, Miguel Hernández, ya desde niño, comenzó siendo pastor y sintiéndose poeta. Alto soy de mirar a las palmeras, / rudo de convivir con las montañas… Quiero imaginar que es posible que el contacto con la naturaleza, le aportara una dosis importante de sensibilidad que, luego –o al mismo tiempo- le ayudó a desarrollar sus cualidades poéticas.
            La vida de Miguel fue corta, excesivamente corta, dramáticamente corta, injustamente  corta… Pero el camino recorrido, sin embargo, fue largo, intenso, vivido a borbotones para que diera tiempo a saborear cada suspiro. Su biografía quedó escrita en verso. Cada frase de sus poemas es un pasaje de su vida. Para entenderle no es necesario leer grandes volúmenes: basta con seguir sus versos y ver en ellos los paisajes, los amores, las alegrías, los inmensos sufrimientos… la vida… hasta la amargura final.
            El pastor dejó el rebaño y sus paisajes de Orihuela para potenciar su poesía en Madrid, donde intuía que podía encontrar apoyos. No fue fácil el camino. Primeramente regresó desilusionado, afirmándose en la aldea: Lo que tenga que venir, aquí lo espero, / cultivando el romero y la pobreza… Pero prevaleció la fuerza de su carácter, y regresó y luchó hasta conseguir unir su nombre a los de la generación más gloriosa de la poesía española, la conocida como Generación del 27. Prevalecía en Miguel Hernández la fuerza de un rayo, que le otorgaba vigor y confianza y una innata facultad creativa: Este rayo ni cesa ni se agota: / de mí mismo tomó su procedencia / y ejercita en mí mismo sus furores… Sin esa facultad creativa que alimentaba el rayo, no podría aceptarse la existencia de una obra tan extensa realizada en una vida tan corta y llena de desgracias.
            La vida alejó a Miguel de las palmeras y los limoneros, y lo orientó hacia el camino de los olivos. Los avatares de la guerra llevaron al poeta pastor hasta Andalucía y condujeron su poesía hacia símbolos allí establecidos, pero que la propia naturaleza le brindaba. Nieto del ruiseñor y de la oliva –dijo de Federico García Lorca. Y a las andaluzas les dijo: Parid y llevad ligeras / hijos a los batallones, / aceituna a las trincheras / y pólvora a los cañones.
            En estos poemas hablaba del fruto del olivo, pero fue en Jaén donde el árbol se convirtió en protagonista, en el actor principal de una contienda en la que, quienes le cuidaban, no eran sus dueños, sino los más represaliados, los más pobres, a los que era necesario concienciar ante una relación de manifiesta injusticia: Andaluces de Jaén, / aceituneros altivos, / decidme en el alma: ¿quién, / quién levantó los olivos? Se trataba de una pregunta retórica dirigida, no a los grandes terratenientes que seguramente ni siquiera vivían allí, sino a las personas del pueblo llano que regaban la tierra con su sudor: No los levantó la nada, / ni el dinero, ni el señor, / sino la tierra callada, / el trabajo y el sudor. Junto con las otras fuerzas de la naturaleza: Unidos al agua pura / y a los planetas unidos, / los tres dieron la hermosura / de los troncos retorcidos. El agua, el Sol y el trabajo del hombre hicieron el milagro que Miguel Hernández convirtió en poema y que hoy ha sido justamente elevado a la categoría de himno.
            Es éste un poema en donde se establece una conversación vibrante entre los protagonistas: los hombres, el árbol y el poeta: Levántate, olivo cano, / dijeron al pie del viento. / Y el olivo alzó una mano / poderosa de cimiento. A lo largo del poema la conversación sigue, concienciando a los dos principales actores: hombre y árbol, de su propia importancia, incitándoles a la rebelión necesaria para que su dignidad fuera reconocida: Jaén, levántate brava, / sobre tus piedras lunares, / no vayas a ser esclava / con todos tus olivares. Finalmente se aspira a un premio. Es la utopía que mueve a los hombres de bien a entregarse por ella. Vivir por ella. Por ella morir, si es preciso: la Libertad. Dentro de la claridad / del aceite y sus aromas, / indican tu libertad / la libertad de tus lomas.
            Éste fue uno de los itinerarios más significativos que ilustraron la vida del poeta pastor. Su calvario no terminó al acabar su vida, desgraciadamente aún sigue. Su legado sufrió el escarnio del desprecio en el lugar donde su familia lo había depositado. Suerte que llegó Jaén y lo supo recuperar, para bien de todos los que aman la poesía. Andaluces de Jaén: un himno para la historia. Un alegato a la dignidad. Un merecido reconocimiento al poeta pastor que apostó su vida por una utopía. Miguel Hernández murió, pero su ingente obra nos enseña que la utopía sigue siendo posible. Jaén es el ejemplo.
(/Publicado en el libro "Escritores Aceituneros". Instituto de Estudios Gienenses. Diputación de Jaén. 2015).